Durante su intervención en la Cumbre de Líderes del G20, que se lleva a cabo en Río de Janeiro, el presidente, Luis Arce, instó a los países miembros a trabajar en la creación de un nuevo orden mundial que priorice la lucha contra el hambre, la pobreza, la desigualdad y la exclusión social.

Este encuentro, que reúne a los principales líderes de las economías globales, se inauguró ayer y abordará una variedad de temas de vital importancia en el ámbito social y económico, como la participación de la mujer en el mercado laboral, la agenda 2030 de desarrollo sostenible climático, la salud global, la lucha contra el terrorismo, el apoyo a los emprendimientos inclusivos, y la situación de los refugiados y migrantes, entre otros.

Bolivia, que participa por primera vez en esta cumbre, se ha adherido a la Alianza Global contra la Pobreza y el Hambre, una iniciativa impulsada por Brasil. Esta alianza busca movilizar a los países del G20 para implementar medidas efectivas que combatan las principales problemáticas sociales a nivel global.

En su discurso, el presidente Arce destacó la importancia de la responsabilidad y cooperación internacional para abordar estos desafíos. “Este foro constituye una oportunidad única para promover acciones efectivas sobre la base de la responsabilidad y la cooperación. Hagamos del mundo una zona de paz, inclusiva, libre del hambre y de la pobreza”, afirmó Arce.

El presidente también subrayó que la lucha contra el hambre, la pobreza y la desigualdad debe ser considerada una “obligación moral” de todos los países, especialmente de los desarrollados hacia los países emergentes y aquellos con menor o insuficiente desarrollo. “En el marco de esta alianza, con el apoyo de todos los países aquí presentes y construyendo un nuevo orden mundial basado en la multipolaridad, podemos lograrlo”, agregó.

Arce aprovechó su intervención para proponer la recuperación de las prácticas ancestrales de los pueblos indígenas y originarios, quienes, según indicó, han logrado mantener un equilibrio con la naturaleza a lo largo de los siglos. “En sus saberes ancestrales está una de las claves para enfrentar la crisis alimentaria”, señaló el presidente, destacando la necesidad de integrar estas experiencias en las soluciones globales.

Bolivia, en su papel proactivo en la lucha por la seguridad alimentaria, ya había propuesto, en la Cumbre de Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas de 2021, fortalecer el sistema de producción alimentaria basado en la agricultura tradicional. Este modelo, liderado por pequeños agricultores, campesinos e indígenas, promueve redes locales de comercialización y abastecimiento, buscando garantizar la seguridad alimentaria a nivel local y global.

La participación de Bolivia en esta cumbre refleja el compromiso del país con la construcción de un futuro más justo y sostenible para todos, y reafirma su liderazgo en la promoción de la justicia social y la cooperación internacional.

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